El coste de la entrega no se reduce a un solo precio

Un precio en una pantalla no es una estructura de costes. El coste de la entrega está en el vehículo, la energía, las personas, el nodo, el seguro, el intento fallido y el registro. Si aquí aparece una cifra en yenes, es un supuesto, mostrado para que la división sea visible. No lo llame precio de mercado medido.

Siete capas caen en pasos distintos

La primera capa es el vehículo o la célula: la recuperación del capital, la compra repartida sobre el valor residual y los años u horas que puede usarla. Es casi fija para un día o un año, y baja por éxito a medida que los éxitos aumentan. Una salida fallida también usó el activo. La segunda capa es la energía, que varía con la distancia, el peso, el vuelo estacionario y el viento. Aparte de las pérdidas de almacenamiento mientras está aparcado, es casi toda variable. La tercera es la mano de obra: conducir, pilotar a distancia, cargar, despachar y las personas que responden preguntas. Una hora tranquila puede seguir conteniendo a una persona en un turno, así que el coste por salida y el coste por día se mezclan. Aplaste estas tres en un solo «coste operativo» y ya no podrá ver qué palanca accionó.

La cuarta capa es el nodo. El alquiler, un nido o un lugar para aterrizar en vertical, los cargadores y el almacén avanzado que exige el corto alcance. Es fija para el día. Un análisis de 2018 en Nature Communications sostuvo que los multicópteros que modelaba tenían un alcance tan corto que requerían más almacenes urbanos o estaciones intermedias. Un dron puede añadir nodos cerca del cliente en lugar de eliminarlos, así que no dé por hecho que la línea del nodo es un ahorro. La quinta capa es el seguro, un precio sobre el casco, la responsabilidad civil y la carga que combina la pérdida esperada con la incertidumbre. Una operación nueva con un historial escaso paga por la ambigüedad, no solo por la tasa media de accidentes.

La sexta capa es el fallo y la reentrega. Un intento fallido consume una salida, a menudo crea una segunda y añade un contacto al soporte. El ministerio japonés trata la reentrega como un problema de coste, mano de obra y emisiones porque esta capa no es un error de redondeo. La séptima capa es el sistema: el software de despacho, las tarifas de gestión del tráfico, las comunicaciones, los registros de mantenimiento y el papeleo de cumplimiento. Un volumen alto la hace pequeña por paquete. Un volumen bajo la hace decisiva. El transporte de línea carga con el vehículo, la energía, la tripulación y el seguro. La clasificación carga con el nodo y la mano de obra de manipulación. La última entrega carga con el fallo. La excepción carga con el soporte. Lea las capas frente a esos pasos, o la pila no será más que una lista.

El coste fijo se divide entre los éxitos

El coste por entrega exitosa tiene una forma simple. Divida el coste fijo del periodo entre el número de éxitos de ese periodo. Sume el coste variable de los intentos necesarios para producir un éxito. Una capa que llega cada mes, como el nodo, está en el primer término. Una capa que llega con cada intento, como la electricidad, está en el segundo. Más fallos inflan el segundo término, porque los intentos se multiplican. Menos éxitos inflan el primero. El mismo mal tiempo puede empeorar ambos a la vez. Un día en que no puede volar no apaga el alquiler.

La utilización es la bisagra de toda capa fija. Reduzca a la mitad las horas voladas en un año y la recuperación del capital de la célula casi se duplica por éxito. La palabra «casi» está ahí porque parte del mantenimiento y parte del valor residual se mueven con las horas de vuelo. No es una medición de mercado. La energía se comporta al revés: un día que no vuela, en su mayor parte no la consume. La mano de obra está en medio. Contratada por turno, es casi fija. Pagada por pieza, es casi variable. Clasifique mal una capa y un plan para volar más apilará coste variable en lugar de repartir coste fijo.

Los indicadores logísticos del Banco Mundial intentan ver el tiempo perdido en los transbordos y las fronteras, no solo el tiempo en movimiento. La UNCTAD sigue los puertos y las tarifas de flete como asuntos separados por la misma razón. Una parte grande del coste puede estar en la conexión y no en el crucero. Cuando una estimación de dron es detallada solo sobre la electricidad del crucero, mire primero si el nodo, el fallo y el seguro están en blanco. Una capa en blanco no es cero yenes. Significa que todavía no la ha colocado, así que el total no es algo en lo que creer.

La misma división se aplica a la inspección. Incluir el coste de parar los activos da descomponer el coste de la inspección en partes y contar las pérdidas evitadas (Airffic Inspection).

Una inspección que eliminó el coste del andamio es comprobaciones de espesor sin andamio en una caldera de valorización energética de residuos en la guía de Inspección.

Si escribe una cifra en yenes, llámela supuesto

Aquí va un supuesto, no una medición. Suponga que a un nido se le asignan 800 000 yenes al mes por alquiler, energía y seguro. Suponga que completa 520 éxitos ese mes. Esta capa por sí sola es de unos 1 540 yenes por éxito, porque 800 000 dividido entre 520 es aproximadamente 1 538. Si el mismo nido completa solo 200 éxitos, la cifra es de 4 000 yenes. Los yenes se movieron porque se movió el denominador, no porque lo hicieran los precios. No ponga esas dos cifras una junto a otra como si fueran precios de catálogo. La única comparación respetable es la sensibilidad del denominador.

Un segundo supuesto, que tampoco es una medición. Suponga que un vuelo usa 150 yenes de electricidad. Suponga que un éxito requiere 1,25 intentos de media. La electricidad es entonces de unos 190 yenes por éxito, que no es más que 150 por 1,25. No es una lista de precios de baterías ni una estadística de la compañía eléctrica. El número existe para mostrar que la anchura de esta capa la fija si los intentos por éxito están cerca de 1,0 o cerca de 2. No lo sume al supuesto del nido y escriba «la entrega cuesta tanto». Las capas son distintas, y también lo es la forma en que se planteó cada supuesto.

Declarar un supuesto es lo contrario de esconderlo. En el mismo lugar, nombre la capa, diga si es fija o variable, defina el éxito del denominador y diga por qué se eligió la cifra en yenes. Saque el segundo viaje de una reentrega de esa definición y el coste cae en la página. Eso no es una mejora. Es una edición del denominador. Mantenga los yenes supuestos en un estante distinto del de las cifras que un ministerio o un artículo midieron de verdad. En el momento en que se mezclan, esta guía deja de ser útil. Lea mis cifras en yenes con esa misma partición.